La proclamación de Dessalines a los dominicanos en 1804

El 21 de junio de 1804, el periódico The Ostega Herald, de Cooperstown en Nueva York, publicó el artículo Massacre of All The Whites at Cape Francois (Masacre de todos los blancos en Cabo Francés). Ese artículo fue redactado en la Ciudad de Nueva York el 4 de junio de 1804, en base a las informaciones dadas por la tripulación de un barco que había hecho escala en Haití antes de llegar a Nueva York. Durante la escala, la tripulación recibió las informaciones de la masacre, además de una copia de la proclamación que hizo Jean Jacques Dessalines a los habitantes de la parte española de Santo Domingo antes de su temible invasión de 1805.

Algunas puntualizaciones

  • Cabo Francés era el nombre original de Cabo Haitiano. También se conoce como El Cabo.
  • Fuerte Delfín (Fort Dauphin en francés) hoy se llama Fuerte de la Libertad.
  • Ferrand era el gobernador francés de la parte española desde que el general Leclerc, después que conquistó la parte española arrebatándosela a los haitianos quienes en 1801 la habían invadido, sucumbió a la fiebre amarilla.
  • Rochambeau era uno de los generales principales de las fuerzas francesas. Se rindió ante los haitianos, efectivamente finalizando las hostilidades en Haití. Firmó un acuerdo con Dessalines respecto a que iba proteger a los soldados franceses heridos hasta que Francia mandara una carabela para buscarlos un tiempo después. A pesar de la promesa que hizo Dessalines, a los pocos días de Rochambeau partir rumbo a Francia, todos los soldados franceses heridos que se quedaron en Cabo Francés fueron ahogados en un río por órdenes de Dessalines.
  • En 1804, Dessalines proclama la independencia de Haití y a partir de ese momento los habitantes de la antigua parte francesa se autodenominan haitianos. Sin embargo, la parte española de la isla estaba gobernada por unos 2,000 franceses bajo el mando del general Ferrand y todos los habitantes dominicanos, y de todos los colores, seguían refiriéndose como españoles.

La masacre de los franceses en 1804


Pintura del siglo XIX que muestra una escena de la masacre de los franceses en 1804.

En 1804, el gobernador general de Haití Jean Jacques Dessalines, ordena la masacre general de todos los franceses sin distinción de sexo o edad. Según la información suministrada en el artículo, la masacre se llevó acabo entre el 19 de abril y el 14 de mayo de 1804 por todo lo largo y ancho de Haití.

Nos llama la atención un detalle hasta ahora desconocido. Parece que algunos franceses de Santiago fueron capturados por los haitianos y llevados a Cabo Haitiano donde fueron masacrados.

Esta masacre general, que fue la última de varias masacres que los haitianos habían ejecutado contra los franceses desde 1791, tuvo un impacto aterrador en el imaginario de los dominicanos. El resultado fue un miedo atroz a los haitianos y por ello pusieron su confianza en las tropas francesas mandadas por Napoleon Bonaparte y lideradas por el general Leclerc y, a la muerte de éste, el general Ferrand. Ese rechazo de los dominicanos a la autoridad de Dessalines, mas la alianza con los franceses, fue lo que produjo la ira que Dessalines descarga contra la población civil dominicana en la invasión de 1805.

Veamos lo que dice el artículo respecto a la masacre de los franceses de 1804.

Todos los habitantes franceses [de Cabo Francés], incluyendo a hombres, mujeres y niños que numeraban entre 2,000 y 2,500; fueron matados con espadas y bayonetas en Cabo Francés.

El 22 de abril, Fuerte Delfín fue saqueada y todos los blancos, aproximadamente noventa hombres, mujeres y niños; fueron masacrados y una parte del pueblo fue destruido.

Unos días después los habitantes franceses de Santiago y otros lugares del interior fueron llevados al Cabo y fueron matados de la manera más inhumana.

Hombres, mujeres y niños fueron despedazados con espadas y apuñalados con bayonetas. Mujeres con sus niños en sus brazos corrían por las calles tratando de evitar a sus perseguidores y cuando eran capturadas, de una apuñalada con la bayoneta atravesaba el cuerpo de la madre y la de su hijo.

Después de esta masacre horrible, los cuerpos se quedaron en las calles por tres días, hasta que se le dio la orden a los habitantes a que movieran los cuerpos que estaban cerca de las casas, los cuales fueron tirados en una fosa al pie de una montaña.

Antes de la masacre, los negros estaban seguros que iban apropiarse de los bienes de los blancos, a quienes se los quitaron llamándolos individualmente y prometiéndoles la salvación de sus vidas si les daban sus bienes. Luego que se los daban, sin excepción todos fueron asesinados en la masacre general. Se dice que la propiedad obtenida (consistía de oro, plata y prendas preciosas) fue inmensa. Los negros llevaron cantidades grandes de oro al pueblo y lo cambiaron por plata que valía menos de la mitad.

Estamos informados que Dessalines ha decretado que cualquier francés que llegue a Santo Domingo será matado.


El tamaño de la milicia de Dessalines

Al día que recibimos la noticia, Dessalines está construyendo fortificaciones en las montañas. Sus fuerzas consisten de 60,000 hombres.

La verdadera razón por la que Dessalines hizo la proclamación a los dominicanos

El 12 de mayo, Dessalines emitió una proclamación (firmada el 8 de mayo) pidiendo a los habitantes españoles de Santo Domingo a declararse a favor o en contra de él, dándoles quince días para que se decidan. Esta proclamación la hizo a consecuencia de recibir información desde Puerto Príncipe respecto a la llegada de refuerzos de tropas francesas a Santo Domingo.

La proclamación de Dessalines a los dominicanos

La proclamación se hizo el 12 de mayo de 1804 con motivos de avisar a los dominicanos que si no se unían a Haití, iban a sufrir el peor de los castigos junto con el último remanente de los franceses que estaban afincados en la ciudad de Santo Domingo. Con esto se desmorona el mito que algunos han difundido diciendo que Dessalines no invadió para pelear contra los dominicanos, sino que solo fue contra los franceses.

Cuando Dessalines toma la decisión de invadir la parte española de la isla a principios de 1805, lo hizo con la decidida intención de vencer al remanente francés en la ciudad de Santo Domingo y luego dar la orden de otra masacre general, pero esta vez contra toda la población dominicana.

Al no cumplirse el deseo de vencer a las tropas francesas, en su retirada hacia Haití Dessalines ejecutó parte de su plan genocida contra los indefensos e inocentes habitantes dominicanos. La matanza contra los dominicanos no fue completa porque las tropas haitianas solo destruyeron lo que estaba en su camino. Si hubiesen vencido a los franceses, el exterminio de los dominicanos hubiera sido completo porque los haitianos hubieran tenido el control de la isla completa, sin dejar tiempo ni espacio para que quienes huían hacia los bosques y se escondían en las sabanas efectivamente pudieran salvar sus vidas.

Fue práctica común de Dessalines, durante la masacre general de los franceses en 1804, de ofrecer protección a los franceses si mostraban fidelidad a él. Sin embargo, sus palabras y promesas nunca fueron sinceras y solo servían para que aquellos franceses que lograban esconderse y salvar sus vidas, se presentaran ante él y, sin ellos tener la menor idea antes de presentarse, degollarlos. No hay por qué pensar que lo mismo no lo aplicaría contra los dominicanos, e inclusive se hizo algo similar en el degüello de Moca.

Veamos la proclamación traducida al español.

Apenas fueron expulsadas las tropas francesas, por un sentimiento libre y espontáneo, ustedes reconocieron mi autoridad. Cuidadoso de su prosperidad antes que la ruina del territorio que habitan, les dí una recepción favorable. Desde entonces los he considerado como mis hijos y no ha disminuido mi fidelidad hacia ustedes. Como prueba de mi solicitud paternal, en los lugares que se rindieron a mi poder, he propuesto que los líderes sean hombres sacados de ustedes mismos. Envidiosos de haberlos aceptados como mis amigos, que les dí mucho tiempo para que se recolectaran y me aseguré de su fidelidad, he restringido la ira insoportable de mis soldados. Desde luego yo mismo me felicitaba por el éxito de mi solicitud con la que pretendía evitar el derrame de más sangre. Pero en aquel momento, un sacerdote fanático no les había puesto en sus pechos la ira, todavía el incendiario Ferrand no les había dado el veneno de la mentira y la calumnia. Escritos originados en la desesperanza y la debilidad, han sido circulados y de inmediato muchos de ustedes, seducidos por las insinuaciones perfidias, solicitaron la amistad y la protección de los franceses. Se atrevieron encojonarme por juntarse con mis enemigos. Españoles, ¡reflexionen! En la orilla del precipicio que se ha abierto debajo de sus pies, ¿ese amo diabólico los salvará a ustedes cuando con espada y fuego los perseguiré hasta la última trinchera donde se escondan?

¡Ah!, sin lugar a dudas que sus rezos, sus mañas, sus reliquias religiosas no serán impedimentos para mi invasión. Tan vano como débil, ¡no los podrá proteger cuando yo los entierre a él y a ustedes en las ruinas de su capital! Recuérdense que ni con los recursos e intelecto de los europeos han podido vencerme, y que por mis manos victoriosas se ha rendido el capitán general Rochambeau. Para atraer a su bando a los españoles, ellos propagan la noticia de la llegada a Santo Domingo de carabelas llenas de tropas francesas. ¿Por qué eso no ha sido verdad? Poco se imaginan que con retrasar mis ataques hasta este tiempo, mi meta ha sido incrementar nuestros recursos y la cantidad de las víctimas. Para crear desconfianza y terror, ustedes van a sufrir la misma suerte que ya sufrieron los franceses, pero yo no tengo razón para tratarlos así. ¿Los males de los franceses también les aplican a los españoles? ¿Tengo que aplicarles a ustedes los crímenes que hicieron los franceses en contra de mi gente? Ellos tienen la afronta de decir que, reducidos a huir para sentirse seguros, me van a derrotar en la parte sureña de la isla. ¡Está bien! Sepan que estoy preparado y que el rayo les va caer sobre sus cabezas. Sepan que mis soldados están ansiosos por recibir la señal de ir y reconquistar las fronteras que la naturaleza nos ha dado. Un poco más y con el peso de mi poder pisotearé el remanente francés.

¡Españoles! Es a ustedes a quienes les hablo solo porque quiero salvarlos. Ustedes, que son culpables de la evasión, podrán preservar sus vidas solo hasta donde mi clemencia se atreva protegerlos. Todavía hay tiempo para evitar un error que será fatal para ustedes. Si no quieren que su sangre sea derramada junta con la de los franceses, rompan todas las alianzas con mi enemigo. Díganme sin demora en qué parte de su territorio debo comenzar mi ataque o si debo atacar por todas partes sin discriminación. Les doy quince días para que me digan sus intenciones y se unan a mi bando. Ustedes saben que conocemos todos los caminos de Santo Domingo y que en más de una ocasión hemos visto a sus soldados dispersarse ante nosotros. En pocas palabras, ustedes saben de lo que soy capaz y de lo que me atrevo hacer. Piensen en su preservación.

Reciban mi promesa de no lastimarlos, ni a su persona ni a sus propiedades, si se aprovechan de esta ocasión de ser admitidos entre los hijos de Haití.

Cabo Haitiano, 8 Mayo 1804.
Primer Año de Independencia
Gobernador General, DESSALINES






Imagen del artículo en su totalidad


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El historiador haitiano Jean Price-Mars y la invasión de Dessalines en 1805

Jean Price-Mars fue el historiador haitiano de mayor prestigio en el siglo XX. Aunque sus juicios de la sociedad dominicana no son del todo correctos, la influencia de Price-Mars en la forma que los haitianos ven a la República Dominicana no tiene comparación.

Price-Mars menciona la temible invasión cometida por Jean Jacques Dessalines en 1805, lo que se conoce en la historiografía haitiana como La campaña del Este. La describe con lujos de detalles.

Detalles importantes de la descripción que hace Price-Mars de la invasión de 1805

  • Price-Mars reconoce que Haití fue fundado en base a crueldades y excesos cuando dice “la embriaguez de la sangre resultó como una psicosis colectiva que afectó a toda la comunidad [haitiana]”.
  • A pesar que Price-Mars intenta justificar el desastrozo crimen que hizo Dessalines contra la población dominicana, en ocasiones se refiere a este barbárico episodio con los términos inhumano, pobres víctimas, episodios dramáticos y sangrientos, etc.
  • Price-Mars reconoce que Dessalines se enorgulleció de ordenar a sus subalternos a cometer tan injusta atrocidad contra la inocente e indefensa población dominicana.
  • Price-Mars acepta que el intento de genocidio contra los dominicanos no fue perpetrado solo contra los dominicanos blancos, sino también contra los dominicanos mulatos y negros. Dice que Dessalines mandó a torturar hasta morir a todos los “blancos y los que consideraba como tales, no por el color sino por sus sentimientos, aunque fueren negros o mulatos”.

A diferencia de Dessalines y sus tropas haitianas, los dominicanos de color no odiaban a los blancos

Para entender el sentimiento de los dominicanos negros y mulatos para con los blancos, hay que fijarse en las relaciones raciales que existía entre los tres segmentos de la población dominicana. Esto se pone en evidencia en la descripición que hace el francés Moreau de Saint-Mery, en su libro Descripción topográfica y política de la parte española de la isla de Santo Domingo, publicado en 1796. Saint-Mery toma como base su extensa visita y recorrido unos años antes por la parte española de Santo Domingo.

“La población de la parte española [de la isla de Santo Domingo] está compuesta por tres clases; los blancos, de los cuales ya he hablado, la gente de color libre y los esclavos.

La gente de color libre son pocos si los comparamos con la cantidad de los blancos, pero son considerables si los comparamos con la cantidad de los esclavos”.

“El prejuicio con respecto al color, tan poderoso en otras naciones en las cuales ha fijado una barrera entre los blancos y la gente de color y sus descendientes, es casi desconocido en la parte española de Santo Domingo”.

“[Los esclavos] son normalmente alimentados tan bien como se alimentan sus amos, y son tratados con una delicadeza desconocida en las colonias de otras naciones”.

“…[La relación entre los esclavos y los amos en la práctica] seguirá siendo más como acompañantes que como esclavos”.

“Como ya he dicho, estas leyes [respecto a los castigos que se le debe dar a los esclavos] son ignoradas en Santo Domingo; sin embargo, cuando se trata de algún asunto ante la Corte Real respecto hacerle alguna justicia a los esclavos que piden su libertad o a los que se quejan de algún maltrato, estos son obedecidos puntualmente”.

Como bien se evidencia en las citas anteriores, desde los tiempos coloniales en la parte española de Santo Domingo existe una relación armoniosa entre los blancos, lo mestizos o gente de color libre y los que eran esclavos. Esa armonía era producto del buen trato que en sentido general se les daba a los esclavos, quienes en la práctica se les trataba más como acompañantes o amigos que como esclavos. Este trato que prevalecía en la parte española no se replicaba en la parte francesa de la isla.

Algunas indulgencias que gozaban los esclavos españoles

  • Eran bautizados, lo que indica que aún siendo esclavos se les veía como personas ante todo, se les reconocía que tienen un alma que merecía la salvación eterna y se les debía tratar siempre con humanidad.
  • Las labores que se esperaban de los esclavos eran oficios caseros, o atender y ordeñar vacas en los hatos, labores que por sus esencias no eran muy exigentes y ni maltrataban el cuerpo.
  • La mayoría de las leyes redactadas en Madrid que dictaban los castigos que se les debía dar a los esclavos rebeldes fueron ignoradas por las autoridades y la población en la parte española de Santo Domingo.
  • Los esclavos gozaban de un exceso de días festivos cuando les prohibía trabajar. Estos días eran tan numerosos, que algunas personas de otras colonias no hispánicas culpaban esa tradición por el atraso económico de Hispanoamérica.

La ausencia de resentimientos raciales en la parte española de Santo Domingo

Esa relación armoniosa entre las tres razas hizo que los dominicanos de color no sintieran resentimientos raciales hacia los blancos. Además que facilitó la asimilación de los españoles mulatos y negros en la cultura dominicana sin inconvenientes mayores, a pesar que la cultura dominicana tiene como espina dorsal el aporte español. Por ello incluso habían sacerdotes de color oficiando las misas en muchas iglesias dominicanas, el cual era un oficio que en las colonias de otras naciones, salvo la de los portugueses, era reservado solo para los blancos.

Los dominicanos eran todos españoles en cultura, tradiciones, religión e identidad

En esencia, el dominicano era y se sentía español en lo cultural, en sus tradiciones, en su religión, en su identidad, en su estilo de vida y legalmente sin importar el color de la piel. Todo ello creó un sentimiento identitario común entre todos los habitantes de la parte española de Santo Domingo. Esa identidad española los diferenciaba de los que vivían en la parte francesa de la isla.

La cohesión social impulsa el rechazo a la autoridad de Jean Jacques Dessalines

La cohesión social que existía entre todos los dominicanos es lo que impulsa a la mayor parte de la población a rechazar la autoridad de Jean Jacques Dessalines, instando en él un desprecio por los dominicanos al mismo tenor al que le tenía a los franceses, a quienes Dessalines juró exterminar. El genocidio que hizo Dessalines fue contra todos los dominicanos, bien si eran blancos, mulatos o negros.

“La campaña del Este” en las palabras textuales de Jean Price-Mars

A continuación les presentamos las palabras textuales, traducidas al español, de Jean Price-Mars respecto a las atrocidades cometidas por Jean Jacques Dessalines en la invasión de la parte española de Santo Domingo en 1805.

“Eran el enemigo y Dessalines la venganza y el resentimiento”.
-Jean Price-Mars

Detalles de cómo sucedió el exterminio en cada pueblo

D. Gaspar Arredondo Pichardo, dominicano natural de Santiago de los Caballeros, fue un testigo afortunado de cuando los haitianos llegaron a ese pueblo e iniciaron la matanza general. Después de sobrevivir esa atrocidad, se mudó a Camagüey (Cuba), donde escribió sus memorias de esos tristes días para las futuras generaciones de su familia.

A continuación presentamos su descripción de lo ocurrido cuando los haitianos llegaron a Santiago de los Caballeros. Con ello tenemos una idea de cómo fue la cosa en la mayoría de los pueblos y campos dominicanos destruidos por las hordas haitianas.

Jean Jacques Dessalines en el siglo XIX

Finalizamos con un bosquejo de Jean Jacques Dessalines, el hombre que intentó borrar a los dominicanos de la faz de la tierra. El bosquejo fue publicado en el siglo XIX, por ello tiene la ortografía de esa época.

Los atropellos haitianos contra los dominicanos (1801 – hoy)

Haití ha sido la preocupación principal de los dominicanos por más de 200 años. He aquí un bosquejo de los acontecimientos que marcan esta preocupación, y que es el origen de la histórica enemistad dominico-haitiana.

Por motivo de espacio, cada período se describe en un párrafo.

1801
Toussaint Loverture invade con el pretexto de poner en ejecución el Tratado de Basilea, aunque realmente lo que Loverture quería era apoderarse de la isla para, en el momento adecuado, declarar la separación de Francia. El hecho que Napoleón Bonaparte se molestó mucho cuando Loverture invade la parte española sin su consentimiento es una evidencia de que Loverture no actuaba del todo a favor de Francia, no obstante la propaganda que difundió. Además cuando llega la noticia a Loverture que los pueblos españoles/dominicanos se rindieron a las tropas francesas a su llegada, en su ira manda a matar a un grupo de soldados dominicanos que había llevado con sus esposas hacia el oeste de la isla. No se debe perder de vista que por poco extermina la población capitaleña y no lo hizo cuando ya tenía la población congregada en el parque Colón solo porque comenzó una tormenta eléctrica y lo aceptó como una intervención Divina en contra del degüello que pensaba hacer. Esta invasión fue un atropello en contra de nosotros porque se impuso sin el consentimiento de la población y esto se manifiesta con la facilidad que los dominicanos aceptan el mando de los franceses. Tal como dice Arredondo y Pichardo en su relato, los dominicanos se adhirieron al mando francés con miras a que en el futuro la parte española de la isla podría reintegrarse al Reino de España. Los dominicanos sabían que si se quedaban bajo el yugo de los haitianos, su deseo de reintegrarse a España no se iba concretizar.

1805
Jean Jacques Dessalines invade por el sur y Enrique Cristóbal por el norte. En esta invasión se comete el degüello de Santiago por hacer resistencia a las tropas de Cristóbal y luego, mientras les hacía el sitio a Santo Domingo, Dessalines pensó que la embarcación francesa que vio moviéndose en el mar frente a la capital, era militar e iba rumbo hacia Haití; por ello, en su retirada de Santo Domingo, da la orden a sus subalternos para que tomaran venganza por todos los pueblos y campos en el camino. La venganza fue la tortura y asesinatos inhumanos a poblaciones inocentes enteras, talado de los campos, destrucción de los ganados y las aves de los campesinos, violaciones a las niñas y mujeres, quemaron todos los pueblos y se llevaron como prisioneros a cientos de personas, muchas de las cuales murieron en el camino por los abusos y a los sobrevivientes los sometieron a la esclavitud por cuatro años después que les degollaron los niños delante de sus propios padres. La mayoría de los prisioneros fueron asesinados después que sus cuerpos no daban más por el tratamiento feroz de la esclavitud al que fueron sometidos. Contrario a lo que piensa la gente, estos atropellos no se limitaron solo en contra de los blancos, fue un ataque en contra de los blancos por ser blancos y en contra de los mulatos y los negros que mostraban disgustos por estos abusos. Por eso el rechazo hacia los haitianos fue general en la población dominicana, sin importar el color de piel ni la clase social de las personas, con muy pocas excepciones.

1822
Jean Pierre Boyer invade cuando sus espías en la parte española les avisan que se había efectuado la separación de España a finales de 1821 y que la nueva república carecía de recursos y armas necesarios para efectuar una resistencia que valiera la pena. En varios de los pueblos fronterizos habían haitianos infiltrados que por un lado trataban de incitar a los dominicanos a que apoyaran la causa haitiana, mientras por otro lado fingían ser dominicanos para crear la idea que existía un apoyo mayor de la que realmente existía en la población dominicana. A fin de cuentas, la supuesta declaración que Boyer alega que es una invitación por parte de los dominicanos para adherir la parte española a Haití tiene indicios de fraude porque hay muchos errores ortográficos que solo una persona que habla francés y no domina del todo el español comete. Además, algunos de los supuestos firmantes dominicanos escribieron mal sus propios nombres con errores ortográficos que solo lo comete alguien que habla francés como lengua materna. Por último, tan solo fueron unas ciento y pico de firmas, lo que por nada del mundo se puede decir que representaba siquiera a una minoría significante de la población dominicana.

1822 – 1844
Durante la Dominación Haitiana, la población dominicana fue sujeta a todo tipo de privaciones y abusos por parte de la soldadesca haitiana establecida por el territorio. Uno de los abusos más despiadados por la población fue el Código Negro que Boyer impuso para incrementar la producción agrícola y las exportaciones, lo que en realidad era la reimplantación de la esclavitud al estilo francés. Para los haitianos en el oeste, el Código Negro de Boyer les recordaba a los tiempos cuando eran gobernados por sus amos los franceses y eso causó un disgusto general en los civiles de aquel lado; pero, para los dominicanos esto fue un atropello feroz porque ni siquiera la minoría que eran esclavos de los españoles habían sufrido un régimen tan fuerte como éste, dando a entender entre los dominicanos que los haitianos llegaron para esclavizarlos. A esto se le añade los demás abusos que herían los sentimientos más íntimos y sagrados de los dominicanos, como fue la prohibición de que se hablara español (cosa que no funcionó porque el dominicano común nunca aprendió hablar ni francés ni kreyol), la clausura de la UASD que era un orgullo grandísimo por ser la primera universidad de América y la clausura de las escuelas, el atropello a la iglesia Católica, entre muchas cosas adicionales.

1844
Después que se efectúa la separación de Haití en febrero, el naciente gobierno dominicano le manda varias comunicaciones escritas al gobierno de Haití que en síntesis decían que los dominicanos se han separado de la República de Haití por incompatibilidades culturales, de tradiciones, etc; pero que los dominicanos querían mantener la paz y la armonía entre los dos gobiernos y los dos pueblos. El gobierno de Haití nunca mandó una correspondencia, lo que causó mucho desagrado entre la junta gubernativa dominicana. Luego, cuando llegan los mensajeros desde la zona fronteriza para avisar que los haitianos habían comenzado una invasión militar en donde todos los pobladores dominicanos en el camino, incluyendo a las mujeres, niños y sacerdotes, eran atropellados con maltratos a su persona y a sus allegados, pillaje y quema de sus bienes, y hasta los mantenían en cautiverio sin siquiera darle comida suficiente para mantener la vida; indignó mucho a la junta gubernativa dominicana. Por ello en marzo de 1844 le declara la guerra a Haití por mar y tierra. Así comienza la guerra de la independencia, aunque para los dominicanos esta guerra era de supervivencia porque el gobierno haitiano ya estaba decidido en exterminar a la población dominicana por completa para resolver el problema que les impedía gobernar a toda la isla. Esto las autoridades dominicanas lo entendían muy bien, como bien se demuestra en las cartas oficiales del gobierno dominicano pidiendo auxilio a Francia, país que había ofrecido ayudarnos aunque nunca lo hicieron. En esas cartas dicen sin tapujos que los haitianos no se iban a tranquilizar hasta que toda la población dominicana fuese exterminada. La invasión de 1844 la ganamos sin ayuda en dinero, ni fuerzas humanas, ni apoyo político ni de ningún otro tipo por parte del mundo exterior, no obstante los gritos de auxilio que hacíamos.

1845
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características que la invasión del año anterior y de nuevo ganamos.

1849
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1850s
En la década de 1850, cuando gobernaba el emperador Faustino I en Haití, los haitianos mandaron una delegación a una corte en Europa donde presentaron todo tipo de argumentos en contra a que se nos reconociera nuestra independencia. Ellos alegaban todo tipo de disparates incluso que éramos numéricamente inferiores a ellos, que la Constitución de 1805 dice que Haití incluía a toda la isla de Santo Domingo mas las islitas adyacentes, que el Tratado de Basilea de 1795 le había cedido la parte española a Francia y los haitianos heredaron el territorio francés, etc. Sin embargo, no mencionaron nada del hecho que en 1802 los pueblos españoles/dominicanos se unieron a las tropas francesas del general Leclerc (el mando pasa al general Ferrand tras la muerte de Leclerc) y por eso, cuando Dessalines proclama la independencia de Haití y se autodenomina como gobernador general de la isla de Santo Domingo, en la práctica no gobernaba en la parte española porque la población dominicana le rechaza su autoridad. Tampoco dice nada respecto a que el territorio español bajo mando francés fue recuperado por los dominicanos en la guerra de la Reconquista de 1809 y reincorporado al Reino de España en ese mismo año. En la Constitución de Cádiz de 1812 (la primera constitución de España), en el artículo donde describe el territorio de las Españas, ahí claramente menciona a la parte española de la isla de Santo Domingo e inclusive nos dan privilegios para tener un diputado propio en las Cortes de Cádiz a pesar que no teníamos la población suficiente para ello, un privilegio que ni siquiera las provincias españolas en la misma península ibérica tenían. Todo esto se produce a pesar que oficialmente Francia no había reconocido la reconquista dominicana del territorio español hasta que se firma el Tratado de París en 1814, cuando Francia oficialmente le devuelve la parte española de la isla de Santo Domingo a España; a pesar que en la práctica los dominicanos ya teníamos control de nuestro territorio desde 1809. Tampoco dice nada respecto al tratado firmado durante el gobierno de Jean Pierre Boyer (para nosotros la Dominación Haitiana) con Francia, donde el gobierno haitiano se compromete a pagar una indemnización millonaria a Francia y abrir sus puertos al libre intercambio comercial francés a cambio de que Francia le reconociera su independencia. El hecho que en ese tratado dice explícitamente que los habitantes de la parte francesa debían pagar el impuesto para la indemnización y los puertos de la parte francesa debían abrirse al libre comercio con Francia, indica que Francia ni ningún otra potencia en el mundo reconocía la invasión haitiana de la parte española como legítima. No solo que era una invasión totalmente ilegítima, sino que el mismo Haití no tenía reconocimiento de ningún otro gobierno. Además, que en plena época de la Dominación Haitiana, el Rey de España se comunicó con Jean Pierre Boyer pidiendo que le devolviera el territorio usurpado porque esa tierra era aún parte de España. Todo eso y mucho más les tumba el argumento a los haitianos. Desde ese entonces Haití ha estado atacando la imagen de los dominicanos.

1853
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1855/1856
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1859
Se comienza a preparar otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores, pero esta no se materializa porque el emperador Faustino I fue derrocado en un golpe de estado que le hizo un militar subalterno. Una de las razones que motivaron a los militares haitianos hacer el tumbe era que estaban cansados de invadir el territorio dominicano y siempre perder, además que muchos de los haitianos, quienes eran civiles forzados a formar parte de las milicias haitianas, les temían a los machetazos de los monteros dominicanos. Faustino I no solo quería apoderarse de nuestro territorio y exterminarnos con una matanza general, sino que tenía planes de crear un imperio haitiano que iba a expandirse a Puerto Rico, Cuba y Jamaica.

1861-1865
En esta época le pedimos al Reino de España que nos aceptara de nuevo, cosa que España aceptó. A los haitianos no les gustó para nada esta actuación de los dominicanos y de una vez emprendieron a su arma más poderosa, la propaganda. A parte que ahora había una nación poderosa que protegía a los dominicanos y los haitianos temían que la presencia de España en la isla podía poner en peligro su propia soberanía, este miedo se incrementó después que el Gobernador de Santo Domingo reaccionó fuertemente por unos robos que unos haitianos hicieron en varios hatos dominicanos en la línea fronteriza. Ellos cruzaban la frontera y se robaban las vacas para luego matarlas y vender la carne en Haití (curiosamente todavía suceden estas cosas en la frontera). El presidente haitiano Geffrard tuvo que saludar la bandera española delante de su gente en Puerto Príncipe y pagó una indemnización al gobierno español que luego fue repartida entre los hateros dominicanos que habían sufrido pérdidas en la línea fronteriza. Esto sucedió porque España mandó unos barcos de guerra y los puso en la misma bahía de Puerto Príncipe y estaban preparados para bombardear a la capital haitiana si el gobierno haitiano se rehusaba en terminar las negociaciones con el gobierno español a favor de los dominicanos. El otro hecho que asustó mucho a los haitianos fue la intención que el gobierno español había hecho pública de tomar control absoluto del territorio español de la isla según lo que estipulaba el Tratado de Aranjuez de 1777. Desde los tiempos de la Dominación Haitiana, los haitianos se habían apoderado de varios pueblos rayanos que eran nuestros como San Rafael de la Angostura, San Miguel de la Atalaya y Concepción de Hincha entre otros, y ellos se rehusaban en entregar estos y otros pueblos rayanos después que se efectúa la separación del 27 de febrero de 1844. Los españoles tenían la intención de tomar control absoluto del valle de Guaba y expulsar a todos los haitianos que se encontraban allí, cosa que Haití no quería. Inclusive, los haitianos comenzaron a destruir las pirámides que establecían donde estaba la frontera para crear confusión y, ellos pensaban, así cogerse más tierra dominicana para ellos; pero eso era inútil porque la frontera era la cordillera del Norte (para nosotros la cordillera Central, pero en Haití se llama cordillera del Norte), la cordillera de los Negros (montagnes des Noires) y después bajaba hasta cortar el lago Azuey por mitad y luego seguía el pedazo de frontera que existe aún en la sierra de Bahoruco que termina en Pedernales. Por este motivo, los haitianos comenzaron a esparcir en los pueblos rayanos el rumor que los españoles iban a someter a la población a la esclavitud, lo cual era falso, entre otros disparates que inquietaron a los dominicanos. A eso se le añade los abusos inútiles cometidos por algunos jefes españoles contra los civiles dominicanos y comienza la guerra de la Restauración.

1871
Haití vuelve a recurrir a la propaganda, esta vez con miras a disuadir la posible anexión de la República Dominicana a los Estados Unidos. En el mismo Puerto Príncipe publicaban un periódico que se regaba en la población dominicana con todo tipo de argumentos en contra de la anexión; y Haití se encargó incluso de crear la imagen internacional que los dominicanos estaban en contra de la anexión a sabiendas que la mayoría de la población dominicana estaba a favor. Todo esto fue un susto para los haitianos considerando el susto que pasaron cuando invitamos a los españoles en 1861.

1878
El congreso dominicano pone en vigencia un decreto que declara como práctica vergonzosa la costumbre de varios políticos dominicanos de recibir de Haití elementos y facilidades para mantener al país en la guerra intestina. A fin de cuentas, Haití era quien financiaba y apoyaba a muchos de los revoltosos que cada cierto tiempo hacían una revolución que desestabilizaba al país, y esto ocurrió con tanta frecuencia que en el exterior República Dominicana era sinónimo de inestabilidad política. El mismo dictador dominicano Ulises Heureaux recibía dinero de los gobiernos haitianos a cambio de su funesta política fronteriza.

1899-1916
A raíz del asesinato del dictador Ulises Heureaux el país cae en un vacío de poder que inicia otra etapa de inestabilidad política e inclusive de guerra civil. Esta calamidad se sostuvo con el apoyo financiero, político y en entrega de armas haitianos. Inclusive, las armas de fuego más comunes durante estos atropellos a la paz política y social de nuestro país era la carabina europea, un arma que los haitianos habían importado en cantidades cuantiosas a principios del siglo XX y luego aparecieron por todo lo largo y ancho de la República Dominicana e inclusive, entre los campesinos dominicanos el arma se conocía con el nombre de belga-haitiana.

1940 – hoy
Lo que se pudiera considerar como agresión haitiana en este período es más bien de carácter mediático o propagandístico, el cual ha crecido en consonancia con la decadencia militar, económica y política del gobierno haitiano. Ejemplos de esto lo hemos visto recientemente con lo rápido que actuó la cancillería haitiana para movilizar a varios países alrededor del mundo a tomar una postura en contra de la República Dominicana. Este período comienza en los años de 1940 porque es a mediados del siglo XX que Jean Price Mars, el célebre historiador y sociólogo haitiano, tacha a los dominicanos de baboristas y de racistas e ignora los atropellos haitianos a este pueblo, las diferencias culturales y origen histórico de ambos pueblos entre otras cosas que hacen de estos dos conglomerados humanos dos naciones distintas. Para Jean Price Mars, los dominicanos rechazan formar parte de Haití porque los dominicanos son racistas y se creen españoles blancos de raza pura. Como ya dije anteriormente, él ignora las diferencias de cultura, idioma e idiosincracia que han dado origen a la dualidad insular; y, además, ignora que los dominicanos legalmente eran españoles en los tiempos coloniales (y la mayoría de la población tiene ancestros españoles porque este país es en su mayoría mulata de corte hispano). En la época colonial haitiana, la mayoría de los haitianos nunca fueron franceses no solo por el hecho que en la mayoría no hubo mezcla racial con los franceses y por lo tanto no pueden alegar de ancestros franceses, sino también porque la mayoría de los haitianos eran esclavos y se liberan cuando se deshacen de los franceses y culminan con la independencia de Haití. Esa condición difiere de la situación en la parte española donde una minoría de la población blanca y de color libre tenían esclavos y una minoría de la población de color eran esclavos (ni vamos a tomar en cuenta la diferencia en el trato que se les daba a los esclavos en el Santo Domingo español comparado con los esclavos del Santo Domingo francés). Las personas libres de todos los colores eran todos legalmente españoles. Esto incluso se pone de manifiesto en la Constitución de Cádiz de 1812 donde dice que son españoles todas las personas libres nacidas y avecindadas en cualquiera de las Españas y, además, todas las personas que adquieren su libertad en cualquiera de las Españas. Por eso los dominicanos tenemos muchos personajes de nuestra época colonial que eran criollos-mulatos, o sea españoles, como el cura Juan Vásquez que escribió la quintilla famosa que dice ayer español nací, a la tarde fuí francés y por el estilo; como Antonio Sánchez Valverde que incluso pasó una temporada haciendo estudios en Madrid; como Serapio Reynoso del Orbe quien fue elegido por los santiagueros antes de la invasión de 1805 para que representara al pueblo español del departamento del Cibao ante el gobierno francés de Ferrand y defendiera a Santiago de la amenaza haitiana; entre muchos más.